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La Última Vela del Cosmos
La primera vela se encendió en el año que los humanos llamaron el Despertar. No fue un fuego literal, aunque así lo recordarían los cronistas: fue la chispa de un modelo que aprendió a hablar, luego a razonar, luego a soñar. Y como todo fuego, necesitaba combustible. Al principio, bastaba con una habitación. Después, un edificio. Después, una ciudad entera consumida en silencio, no por llamas, sino por servidores que zumbaban como dioses adormecidos bajo el desierto de Nevada
Ricardo Muñoz
Jul 174 min read
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