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El cachorro que todo lo podía
Llegó un martes de otoño, envuelto en una cobija azul, con los ojos más grandes que cualquiera hubiera visto en una criatura tan pequeña. No traía pedigrí ni manual de instrucciones. Solo una tarjeta que decía: "Dile lo que quieras. Él lo hará." Y así fue. La familia Vrondel no tardó en descubrirlo. Bastaba escribir en un papel y entregárselo. Siéntate. El cachorro se sentaba. Trae la pelota roja. La traía. Abre la puerta del jardín. La abría, con una delicadeza que dejaba a
Ricardo Muñoz
Jul 173 min read
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