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La Legión del Conocimiento Artificial
Nadie recuerda el día exacto en que dejamos de pensar. No hubo un anuncio, ni una ley, ni un apagón. Fue más lento y más cómodo que eso: alguien, en algún lugar, nos convenció de que pensar estaba sobrevalorado. Que para qué escribir el correo si la máquina lo escribía mejor. Que para qué elegir las palabras si ya venían elegidas. Al principio nadie notó el patrón. Después fue imposible no verlo. Los correos electrónicos empezaron a sonar igual, con el mismo ritmo, los mismos
Ricardo Muñoz
Jul 172 min read
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