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El Concilio de los Nombres Verdaderos
La ciudad de Aravenn no nació planificada. Nació apurada. Sus calles se trazaron mientras las casas ya se construían, y sus mercados se llenaron de voces antes de que nadie preguntara quién vigilaba las balanzas. Así crecen las ciudades que tienen prisa: primero se vive, después se ordena. Aravenn acababa de sobrevivir al Tribunal de las Monedas Falsas, un juicio que había puesto a temblar a cada mercader del valle. Durante meses, los inspectores del Tribunal recorrieron los
Ricardo Muñoz
Jul 173 min read
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